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Desde una de las ventanas que dan al agradable patio del centro de acogida de Córdoba Acoge, se cuela la melodía de una guitarra y alguien cantando. “¿Quién es, es Jeff?”, pregunta con cariño una de las trabajadoras de la organización. “Claro, quién si no”, contesta otra compañera con complicidad. Y es que este joven despierta una alegría y ganas de seguir adelante que contagia a quién le rodea.  

Jeff Souriac, llegó a España hace tan solo un año como solicitante de protección internacional; pero ya se anima a contar su historia vital en español, un idioma nuevo para él pero que ya domina. “Toda persona que deja su país quisiera regresar, pero eso solo es posible cuando lo que has dejado atrás esté mejor. En mi caso, si regreso puedo perder la vida”, cuenta con tono sosegado.  

Este joven de 31 años, tuvo que salir de Haití para poner su vida a salvo después de recibir un disparo en la pierna mientras trabajaba como policía.  “Allí no vivimos una guerra como la de Ucrania o Siria, porque no caen bombas, pero es muy peligroso”, trata de explicar la situación sobre su país. Haití es el país más pobre del continente americano, expuesto a catástrofes naturales y que se enfrenta a un contexto de inestabilidad política, afectado también por la violencia endémica de pandillas y el descontento social, que han empeorado una situación humanitaria de por sí grave.   

El resultado de aquel ataque sufrido no solo fue el exilio, también perdió su pierna derecha, lo que le ha obligado a aprender a vivir con una discapacidad. Una situación que este joven lleva con la mayor positividad posible sin un ápice de victimismo, pero, al mismo tiempo siendo consciente de su realidad.  

Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que alrededor del 15 por ciento de la población mundial tiene alguna discapacidad. Es difícil saber una cifra exacta porque muchas veces permanecen invisibles en las estadísticas, pero se cree que varios millones son personas desplazadas. En contextos de crisis, estas personas pueden encontrarse con numerosas barreras como el acceso limitado a servicios de salud o la falta de acceso al empleo, así como la inseguridad en lugares de conflictos o de alta inseguridad. Pero, como dice el propio Jeff, “toda persona merece una segunda oportunidad, y la mía está aquí en España”. 

En este tiempo en España agradece el acompañamiento del equipo de Córdoba Acoge, organización federada a Red Acoge y, muy especialmente, a Julia por ser la profesional que le ha acompañado en el proceso burocrático para acelerar la obtención del Certificado del Grado de Discapacidad. Un documento oficial que acredita la condición legal de persona con discapacidad y que permite acceder a beneficios, derechos económicos y servicios de organismos públicos.  

Aunque en varias ocasiones reconoce que lo que más le preocupa es conseguir un trabajo, está decidió a aprovechar todas las oportunidades que encuentre por el camino. “No me gusta estar en mi habitación sin hacer nada, me gusta moverme, hacer cosas. Por eso estoy estudiando por las tardes para sacarme la ESO y el acceso a FP, porque aún no he podido convalidar mis estudios de Bachiller”, cuenta con ilusión. 

No le tiembla el pulso a la hora de dibujar su horizonte y no descarta dedicarse en un futuro cercano a la comunicación social o a la integración social: “Me veo ahí, se me da muy bien hablar con la gente, compartir con los demás mi experiencia y creo que puedo aportar mucho”.