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29 septiembre, 2022

UN PASO MÁS PARA LA LUCHA HISTÓRICA DE LAS EMPLEADAS DEL HOGAR POR SUS DERECHOS

Hoy, 29 de septiembre, el Congreso de los Diputados ha convalidado el Real Decreto-ley para la mejora de las condiciones de trabajo y de Seguridad Social de las personas trabajadoras al servicio del hogar, de 8 de septiembre de 2022, reforma que incorpora cambios sustanciales para acabar con la discriminación histórica de este sector. Este avance ha sido impulsado por la lucha constante de las trabajadoras de hogar y de cuidados y otros colectivos sociales en defensa de sus derechos, que han promovido la ratificación del Convenio 189 de la OIT que amplia su reconocimiento y protección, y que ha sido reforzado definitivamente con la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de febrero de 2022, que determinó que la legislación en Empleo de hogar resultaba discriminatoria por razón de sexo y debía ser modificada.

 

Desde Red Acoge destacamos que los derechos ahora reconocidos acercan la equiparación con el conjunto de personas trabajadoras en temas tan fundamentales como el reconocimiento de la prestación por desempleo, la incorporación del colectivo en el Fondo de Garantía Salarial o la extinción del despido libre (desistimiento) -si bien las causas particulares de finalización del contrato contempladas, mantienen la discriminación al establecer menor cuantía en la indemnización que la contemplada en el Estatuto de los Trabajadores-.

 

Ponemos de relieve especialmente el acuerdo para que el Estado cubra el 80% del incremento que tendrán las cuotas de cotización a la Seguridad Social y la sustitución de la bonificación general del 45% a las familias numerosas por baremos de renta y patrimonio, para que sean las personas en situación de mayor vulnerabilidad las que puedan recibir más apoyos. Este mecanismo busca evitar un aumento del empleo sumergido a consecuencia de la subida de las cotizaciones y constituye un respaldo desde lo público a un trabajo esencial para garantizar los cuidados y el bienestar de amplios grupos sociales.

Sin embargo, aún lejos estamos de reforzar un sistema público de cuidados no mercantilizado que garantice la cobertura de manera universal.

 

Hoy las trabajadoras de hogar y cuidados tienen un marco de protección de sus condiciones laborales más amplio que ayer y este hecho merece ser celebrado. No obstante, quedan puntos de relieve pendientes para acabar definitivamente con la discriminación. Algunos de ellos se avanzan en la propia reforma legislativa: fin de la exclusión del Empleo de hogar de la Ley de Riesgos Laborales, que habrá de reformarse incorporando la perspectiva de género, o la propuesta para la identificación de las enfermedades profesionales.

 

Otros de gran calado han quedado fuera de esta reforma y habrá que seguir peleándolos, entre ellos mecanismos eficaces de control de las condiciones laborales, una mejor regulación de las jornadas de trabajo y del régimen interno para acabar con los constantes abusos denunciados e ir dando pasos para su progresiva desaparición. La regularización del trabajo sumergido, que se calcula afecta a una tercera parte del sector. Y de manera destacada, la regularización administrativa de las personas migrantes, que en un alto porcentaje están ocupadas en este ámbito.

 

En definitiva, esta reforma supone un importante avance pero deben abordarse los puntos pendientes para acabar de manera definitiva con la discriminación. Esperamos que exista voluntad política para ello.